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Licenciada en Historia del Arte, Roser Martín es madre de familia y lleva once años trabajando en la Delegación de Patrimonio del Arzobispado donde empezó como documentalista. El pasado mes de julio el arzobispo Joan la nombró delegada diocesana para el patrimonio cultural siendo la primera mujer que está al frente de este organismo diocesano.

—¿Cómo afronta esta nueva responsabilidad?

El reto profesional que se me plantea es ilusionante y estimulante, aunque soy consciente de la gran responsabilidad que conlleva esta delegación y del servicio que se me ha encomendado. El arzobispo Joan ha confiado en mí para asumir esta misión que cotejo con alegría y espíritu. Debe entenderse bien, como en todos los campos de la vida, que el trabajo no es de una sola persona sino de todas las que han ido construyendo el legado que me ha llegado y debemos pensar siempre que el trabajo seguirá después. Esta historia me alienta y considero un honor poder continuar con la huella dejada, siempre con todo mi agradecimiento.

—¿Qué engloba el patrimonio cultural de la Iglesia?

Entendemos como patrimonio cultural el conjunto de templos, archivos, bibliotecas, museos, retablos, esculturas, pinturas, telas, orfebrería, mobiliario y objetos interesantes por su valor histórico y artístico que fueron creados con una finalidad concreta: la transmisión de la fe cristiana a través de las enseñanzas catequéticas y de las celebraciones. La Iglesia se ha servido de las Bellas Artes como instrumento pedagógico para iluminar y conservar la fe en el pueblo fiel. El resultado es un extenso patrimonio empapado de valores y significados que la Iglesia fomenta, conserva, utiliza y continúa poniendo a disposición del culto, de la evangelización y de la cultura.

¿Cuál es la misión de esta delegación?

 La delegación debe velar y cuidar de todo lo referente al patrimonio cultural acompañando y asesorando a los sacerdotes y responsables de los lugares en la conservación, protección, valoración y mantenimiento de este inmenso legado. Para procurar el estricto cumplimiento de las leyes debemos hacer el inventario y velar por las nuevas creaciones artísticas fomentando la unión del arte y la piedad.

Como plantea el arzobispo Joan en su exhortación pastoral El Espíritu rejuvenece a la Iglesia, debemos creer en una Iglesia que sale al encuentro de los otros a hacer atractiva la fe. Para ello tenemos que trabajar sinodalmente por el bien común y alentar a todos a cuidar el patrimonio que tenemos bajo nuestra responsabilidad.

Si hoy en día la Iglesia dispone de un extenso patrimonio ha sido gracias a la salvaguarda y conservación que ha hecho a lo largo de los años…

La salvaguarda y custodia de este extenso patrimonio ha sido siempre una de las principales preocupaciones de la Iglesia de Tarragona. Esta misión no ha sido siempre ejemplar, han existido errores, omisiones y debilidades en el pasado y también en tiempos más recientes. El balance de patrimonio dañado durante los diferentes periodos históricos que van desde la Guerra del Francés (1808-1813) hasta la Guerra Civil (1936-1939) es desolador, pero debemos reconocer que gran parte del patrimonio salvado de estos infortunios se conserva gracias al celo y a la sensibilidad de la comunidad de creyentes que, de forma ejemplar, han velado por el patrimonio a lo largo de la historia.

El sostenimiento del patrimonio cultural eclesiástico también conlleva una gran inversión económica…

El sostenimiento del patrimonio implica una gran responsabilidad y requiere de una gran inversión en rehabilitación, conservación y mantenimiento ordinario. Las estadísticas indican que el patrimonio cultural propiedad del Estado y de particulares está en torno al 20% mientras que el 80% restante es de titularidad eclesiástica. Se habla del impacto económico de este patrimonio y la renta que genera a través del turismo cultural pero su sostenimiento se hace inviable sin las ayudas y las aportaciones tanto de la administración como de los fieles. Más allá de la frialdad de las cifras, no debemos perder de vista que el patrimonio cultural de la Iglesia tiene una función educativa, cultural y pastoral y es por este motivo que debemos conservarlo, restaurarlo, revalorizarlo y también ampliarlo.

¿Cuáles son las prioridades de la delegación ahora mismo?

 El actual contexto sanitario hace que sea especialmente complicado en estos momentos el planteamiento de cualquier actuación, por eso nuestra prioridad es velar por el mantenimiento del patrimonio con pequeñas inversiones que garanticen su conservación. El beneficio que supone el mantenimiento y la aplicación de medidas preventivas para la conservación de los bienes culturales garantiza no tener que llegar a situaciones extremas cuando las inversiones acaban siendo más elevadas. La prevención, el mantenimiento y la conservación del patrimonio no sólo conlleva ventajas, desde un punto de vista de conservación-restauración, sino también desde una perspectiva económica.

Entrevista publicada en el Full Dominical del domingo 11 de abril de 2021 (n. 3709)

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