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El pasado mes de mayo, con la propuesta del nuevo organigrama diocesano, se constituía un nuevo Secretariado para la ecología y la justicia social, bajo el cobijo de la vicaría de la Caridad. El arzobispo Joan pidió estar al frente de este cometido a dos jóvenes de la archidiócesis muy sensibles y comprometidos con la cuestión social y ecológica.

Con esta nueva realidad, el Arzobispado se suma a la preocupación y llamada del papa Francisco en el desafío urgente de proteger nuestra casa común en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral (LS 13).

—¿Cuál es la misión de este nuevo Secretariado?

Òscar Millán (O.M.): Cuando el arzobispo Joan nos trasladó este encargo, lo primero que nos dijo fue que era una misión para tres años donde, con la ayuda de un grupo de trabajo estable, debíamos de ser capaces de escuchar la situación de la archidiócesis, descubrir en qué situación nos encontramos y discernir el camino para desplegar una relación con toda la Creación, tal como Dios la inscribió en nuestros corazones desde el inicio de los tiempos. Esto implica saber animar a la comunidad para vivir con una conciencia ecológica y humanizadora.

¿Qué influencia tendrá el magisterio del papa Francisco, principalmente con las encíclicas Laudato si’y Fratelli tutti, en el trabajo de este Secretariado?

Albert Font (A.F.): Tendrá mucha importancia. Lo primero que hemos hecho ha sido adentrarnos en la contemplación de la encíclica del papa Francisco Laudato si’. El mensaje de este documento gira en torno a la inmensa dignidad de la persona, ya que somos Hijos del Padre, y de la relación de todos nosotros con el precioso regalo de la Creación. Y hasta ahora no lo estamos haciendo bien del todo, como denuncia la encíclica. Por ello, en ella se dibuja el ideal de la relación de los hombres con la Casa común. Debemos ser conscientes de que nuestra tarea es cuidarla por el bien de todas sus criaturas. Este empaparse de la esencia que presenta la encíclica, nos debe llevar a latir y a vivir con el mismo espíritu que nos llama el papa Francisco, para hacer posteriormente, propuestas concretas alineadas con el ideal.

Quizás hasta ahora nos podíamos excusar en el hecho de no conocer los impactos que tienen en la Creación nuestros hábitos o quizás no sabíamos qué hacer para mantener un mejor cuidado de la Creación. La encíclica Laudato si’ nos deja muy claro donde nos encontramos, y como hay que caminar a partir de ahora. Cada cristiano responsable y adulto puede deducir fácilmente a qué conversión personal y comunitaria estamos llamados a vivir con el fin de no sólo dejar de ser parte del problema ecológico y humanitario que padecemos actualmente, sino ser parte de la solución.

Por su parte, la Fratelli tutti nos inspira en cómo vivir para revertir la deshumanización que erosiona el sentido de fraternidad con un vasto y genuino mosaico de culturas e individuos únicos: somos todos hijos del mismo Padre.

—¿Creen que el trabajo de este Secretariado permitirá trabajar en red con entidades extra eclesiales?

A.F.: Creemos que sí. Fuera de la Iglesia hay muchos corazones y muy bonitos, sensibles a la ecología y la magnificencia de la Creación. El hecho de ver que la Iglesia ama a la Creación, que busca activamente cuidarla y que potencia una relación loable y respetuosa con todos los seres vivientes, puede generar la simpatía de personas alejadas de la Iglesia. De este modo, la Iglesia puede convertirse en un nuevo compañero de camino de entidades extra eclesiales con las que hasta ahora todavía no había encaje.

En el acto de la presentación del documento para hacer frente a los efectos de la Covid-19 en la archidiócesis se anunció que la Comisión diocesana, constituida al efecto, y este mismo Secretariado velarían por su aplicación. ¿Qué propuestas urgen más ahora mismo?

O.M.: Lo más urgente es dar respuesta a las múltiples situaciones de soledad que hay en nuestro país. Debemos abrir los ojos y ser capaces de dedicar más tiempo, y de calidad, a los abuelos, de acercarnos a los sin techo y a todas aquellas personas que se encuentran solas, y vivir desde la escucha y la acogida fraternal. También el documento trata la conversión integral que nos pide el papa Francisco, una fuerte llamada a relacionarnos con cada individuo como querido y creado por Dios, desterrando definitivamente relaciones abusivas.

Entrevista publicada en el Full dominical del 22 de noviembre de 2020 (n. 3689)

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