El diario Osservatore Romano ha publicado este miércoles una Carta Apostólica en forma de Motu proprio del Francisco, con la que se instituye el nuevo «Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral», así como su Estatuto. Con este anuncio, un comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede explica que, a partir del 1 de enero de 2017, confluirán en el nuevo organismo los Pontificios Consejos para la Justicia y la Paz, Cor Unum, por la Pastoral de los Migrantes e Itinerantes y para la Pastoral de los Agentes Sanitarios. A partir de esta fecha, estos cuatro dicasterios quedarán suprimidos, y se aplicarán los artículos 142 a 153 de la Constitución Apostólica Pastor Bonus.

«Una sección del nuevo Dicasterio expresa de manera especial la solicitud del Papa hacia los migrantes», se lee en el comunicado de la Oficina de Prensa, que añade que «no puede haber hoy un servicio al desarrollo humano integral sin una especial atención al fenómeno migratorio «. El Santo Padre ha nombrado prefecto del nuevo dicasterio el cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson, actual presidente del Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz.

El pontífice invita a «encontrar el que está solo y necesidad»

Por otra parte, durante la audiencia general de este miércoles, Francisco ha expresado su deseo de «que el ejemplo de Jesús nos ayude a salir al encuentro del que está solo y necesidad, para llevar su misericordia y ternura que sana las heridas y restablece la dignidad de hijos de Dios «. Así ha saludado al Papa los fieles y peregrinos procedentes de España y América Latina que han participado en la audiencia general del quinto y último miércoles de agosto. En su catequesis, el Papa ha reflexionado sobre la misericordia que ofrece dignidad, a partir de la lectura de un pasaje del Evangelio de Mateo que relata la complicada vivencia de una mujer que padecía hemorragias desde hacía años, y que se recuperó tras tocar el manto de Cristo.

Hablando en italiano, Francisco destacó que esta pobre mujer, desde hacía muchos años, no sólo estaba enferma, sino que era considerada impura porque sufría hemorragias. Por esta razón estaba excluida de las liturgias, de la vida conyugal, de las relaciones normales con los demás. En esta línea, el Santo Padre afirmó que este caso nos hace reflexionar sobre cómo la mujer muchas veces es percibida y representada, incluso en las comunidades cristianas, bajo prejuicios y recelos contrarios a su dignidad. También ha recordado que «son precisamente los evangelios los que restablecen la verdad y lo reconducen todo a un punto de vista liberador».

Fuente: Ràdio Estel

 

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