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El arzobispo de Tarragona, Mons. Joan Planellas y Barnosell, ha presidido, este domingo, día 12 de julio, en la Catedral, su primera ordenación presbiteral en la archidiócesis, la de Mn. Robert Otaba. Numerosos sacerdotes, compañeros seminaristas y fieles de las parroquias de la archidiócesis quisieron acompañarlo en este día tan significativo. También cabe destacar la presencia de la Comunidad africana católica de Barcelona que sostuvo algunos cantos de la celebración junto con una representación del Coro de los Amigos de la Catedral acompañados por el órgano.

La misa, retransmitida en directo en la página web y las redes sociales del Arzobispado, fue concelebrada por Mn. Joaquim Fortuny, vicario general de la archidiócesis; Mn. Josep Mateu, rector del Seminario Pontificio de Tarragona; Mn. Javier Vilanova, rector del Seminario Mayor Interdiocesano; Mn. Joan Antoni Cedó, rector de la Parroquia Prioral de San Pedro Apóstol y de La Purísima Sangre de Reus, donde Mn. Robert colaboraba actualmente como diácono, entre otros.

«El sacerdote es el que significa el Jefe: Jesucristo», expuso el arzobispo Joan Planellas, en la homilía. «Como bien expone el Concilio en el decreto Presbyterorum ordinis,» la función de los sacerdotes, como estrechamente unida a la orden episcopal, participa de la autoridad con la que Cristo mismo hace crecer, santifica y gobierna su cuerpo. Por este motivo, el sacerdocio de los presbíteros, aunque presuponer los sacramentos de la iniciación cristiana, es conferido por aquel particular sacramento por el cual los sacerdotes, por la unción del Espíritu Santo, son marcados con un especial carácter que los configura a Cristo sacerdote, de manera que puedan actuar en la persona de Cristo cabeza»(PO 2)», dijo. «Sabemos que e Robert será capacitado por el Espíritu Santo para hacernos de guía, para pastar las ovejas del Señor, para presidir nuestras comunidades y, por tanto, para poner las acciones de Jesucristo en cuanto es cabeza: reconciliarse con el Padre y ofrecer el pan de vida que nutre y sostiene la vida cristiana», añadió. Finalmente, el Sr. Arzobispo manifestó que esta celebración, además de ser un motivo de fiesta, «es también un motivo para repensar nuestra vida cristiana, para reencontrar nuestra orientación, para saber dónde sale el sol de nuestra vida».

La celebración prosiguió con el rito de la ordenación presbiteral que se inició, como es propio, con la voluntad del ordenando de recibir el presbiterado para servir a la Iglesia y el mundo, y también obedecer al obispo ya sus sucesores . Después de las letanías de los santos, con el ordenando postrado en el suelo, tuvo lugar el momento central de la liturgia de ordenación como son la imposición de manos por parte del Sr. Arzobispo y de todos los sacerdotes allí presentes y la oración de ordenación. Seguidamente, Mn. Rafael Serra y el P. Gabriel Seguí, a los que les agradeció el acompañamiento en su camino vocacional, impusieron la estola a Mn. Robert, al modo presbiteral, y la casulla como signo de su orden; fue la entrega del pan y el vino para la celebración de la misa y el gesto de paz con el Sr. Arzobispo y todos los compañeros sacerdotes, momento en que estallaron los aplausos.

Mn. Robert Otaba: «Estoy contento y agradecido de formar parte de esta noble familia archidiocesana»

Antes de concluir la celebración, el nuevo presbítero dirigió unas palabras de agradecimiento. En primer lugar, a Dios, «por haber realizado en él la obra de su misericordia». También tuvo palabras de agradecimiento a sus padres «por el don de la vida y por su ayuda y consejo a pesar de las dificultades», ya sus familiares de Estados Unidos, la República Sudafricana, Francia y Bélgica; a sus formadores del Seminario Pontificio de Tarragona, Mn. Norbert Miracle y Mn. Jaume Gené; del Seminario Mayor Interdiocesano, Mn. Javier Vilanova, Mn. Gabriel Casanova y Mn. Jaume Casamitjana; ya su director espiritual, el P. Enric Puig para acompañarlo y ayudarle a crecer en la confianza en Dios.

Mn. Robert tuvo un recuerdo agradecido a todos los sacerdotes de la Iglesia de Tarragona y, en especial, a los sacerdotes de Vila-seca y Salou -Mn. Santiago Soro, Mn. Jordi Vila y Mn. Josep M. Calderó-, de la Fraternidad de Jesús; y los sacerdotes del arciprestazgo de Reus, en particular al Prior, «por la convivencia y el trabajo pastoral durante mi experiencia diaconal», expresó. También llamó la «gran familia» de la Hospitalidad diocesana de la Virgen de Lourdes, en especial a los jóvenes, y los feligreses de Reus, de Vila-seca, de Salou y de todo el Arzobispado.

Sus últimas palabras en la celebración de ordenación fueron dirigidas al Sr. Arzobispo. «¿Quién habría pensado que mi profesor en la Facultad sería mi obispo? Nadie, sólo Dios », manifestó. Finalmente, Mn. Robert hizo dos peticiones a todos los allí presentes: «Rogad por mí, lo necesito, y no os canséis de corregirme fraternalmente para ser un pastor según el querer de Dios».

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