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El pasado día 4 de mayo el arzobispo Joan nombraba su nuevo Consejo episcopal en el que las vicarías ya no se estructuran por ámbitos territoriales como hasta ahora sino por tres grandes áreas que aglutinarán toda la misión de la Iglesia: las personas, la pastoral y la caridad.

Mn. Joan Águila, nuevo vicario de la pastoral, explica la misión y los ámbitos que engloba esta vicaría.

-¿Cuál es la misión del vicario de pastoral?

Como vicario de pastoral creo que en estos momentos se me pide que anime las comunidades y parroquias a hacer una transformación en clave misionera, ofreciéndoles recursos, formación, estrategias, asesoramiento… para que puedan identificarse como Iglesia en salida que no espera que la gente llame a la puerta sino que sale al encuentro de los hombres y mujeres de nuestro tiempo y que les ofrece espacios de encuentro donde poder anunciar abiertamente nuestra fe, iniciando un proceso de acompañamiento que les ayude a descubrir Cristo vive en sus vidas.

Esto conlleva también tener que ayudar a nuestras comunidades y parroquias a acoger estas personas ofreciendo un itinerario catequético y / o catecumenal adaptado a cada circunstancia, centrado en la eucaristía del domingo (pascua semanal) y que esté abierto a toda la familia, no sólo al individuo (ya sea niño, joven o adulto …). Para lograr todo esto es necesario también poner en juego todos los recursos de la pastoral litúrgica que nos tienen que ayudar a vivir con más intensidad el misterio que se nos presenta a las celebraciones y deberé velar para que todos juntos ayudamos a descubrir este tesoro los que poco a poco se vayan incorporando a las comunidades.

En relación con todo esto es necesario, también, que en la archidiócesis haya iniciativas que nos ayuden a entrar en diálogo con la cultura de nuestro tiempo, a interpelarla incluso, como plataforma de evangelización indirecta que puede desvelar, a través de la estética, el don de la fe en muchos corazones que buscan a Dios con sinceridad.

Otra plataforma que tenemos que mirar de poder aprovechar son las escuelas diocesanas y la gran labor que pueden hacer los maestros de Religión ya sea en las escuelas concertadas como también en la escuela pública. Todo son oportunidades que no podemos perder para hacer llegar el anuncio de la buena nueva del Evangelio, como aquel sembrador que confía en que la semilla caerá en tierra buena y dará fruto a su tiempo.

Todo ello nos debe ayudar a hacer una conversión en clave misionera que nos ayude a dar respuesta a los gozos, esperanzas, tristezas y angustias de la gente de nuestro tiempo; una conversión misionera que debe afectar a nuestro país y que tiene que hacer que no olvidemos tampoco las acciones misioneras de aquellos que han sido enviados a otros países para ayudar al desarrollo, la justicia social, la promoción humana/cristiana y el respeto los derechos de los hombres y mujeres que todavía no son respetados, anunciando el Evangelio con su testimonio y su compromiso en los países tradicionalmente conocidos como de «misión».

-¿Por qué ámbitos debe velar esta vicaría?

El vicario de pastoral debe velar por la dinamización de todas las actividades e iniciativas que tengan que ver con la acción pastoral de la Iglesia, especialmente en lo referente a la educación y la cultura, el patrimonio cultural, a la evangelización-catequesi-juventud, a la actividad misionera-cooperación entre las iglesias y en la liturgia.

Quedarían excluidos los ámbitos del apostolado de los seglares o la acción social de la Iglesia aunque forman parte inherente de la acción pastoral. Esta distinción no responde a un criterio teológico sino a un reparto de las responsabilidades que nos ha querido confiar el Sr. Arzobispo.

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