A lo largo de doce años de ministerio presbiteral, Mn. Enric Mateu ha compartido la fe y la vida al lado de varias comunidades cristianas de ciudad, de barrio, pueblos de playa y pueblos de interior. Es licenciado en Bienes Culturales de la Iglesia por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma y Diplomado en Arqueología Cristiana por el Pontificio Instituto de Arqueología Cristiana de la Santa Sede.

El pasado mes de julio fue nombrado por el arzobispo Joan rector in solidum de varias parroquias del Alt Camp junto con dos sacerdotes más y director del Archivo Histórico y de la Biblioteca del Seminario.

¿Cómo afronta este nuevo doble cargo?

Con mucho respeto. Son dos instituciones centenarias. He encontrado el testimonio del trabajo realizado por muchas personas que a lo largo de los años han trabajado para la preservación del patrimonio documental y bibliográfico de la archidiócesis. Esto alienta a recoger este legado, valorarlo, conservarlo, gestionarlo y darlo a conocer con las herramientas del siglo XXI. Cada institución tiene un equipo de trabajo consolidado. Por lo tanto, lo primero que he hecho es conocer a las personas, escuchar, tomar apuntes y observar el buen trabajo desarrollado a lo largo de estos años.

A este doble cargo se le añade la tarea pastoral de diez parroquias, la administración de cinco cementerios y la atención sacramental de dos ermitas que se encuentran dentro de la Unidad Pastoral del Alt Camp de un total de diecinueve parroquias.

 —¿Cuáles son las prioridades de trabajo que hay en este momento tanto en el Archivo como en la Biblioteca?

 Las prioridades principales en las dos instituciones son la tutela, gestión y valorización del patrimonio documental y bibliográfico. Esto se concreta en la acción de concentrarlos, clasificarlos, catalogarlos, conservarlos, restaurarlos y defenderlos con el compromiso de convertirse en instrumentos de evangelización y de diálogo con la propia comunidad eclesial y con la sociedad.

Ambas realidades son servicios de la archidiócesis abiertos a la sociedad, a investigadores, estudiantes … ¿Qué cree que hay que potenciar?

Ambas realidades son una ventana de la Iglesia a la sociedad actual. El Archivo ha desarrollado una gran labor de concentración y digitalización de documentos que abre las puertas a la difusión de la historia cristiana de un pueblo a través de los libros sacramentales. Y en la Biblioteca, nuestra gran desconocida, encontramos dos salas de lectura y de estudio con un abanico bibliográfico de temas que van desde la teología, filosofía, historia, arte, literatura, etc. Con cita previa, se organizan visitas guiadas para grupos a la Biblioteca Patrimonial que tiene un gran valor histórico. Además, cada curso, se promueven jornadas de estudio, ciclos de conferencias, presentaciones de libros, etc. Por este motivo, invito a todas las comunidades cristianas a sentirse parte de este brazo, el de la cultura y el patrimonio documental y bibliográfico que también son Iglesia.

Gracias a la curiosidad y los interrogantes de Teófilo, el evangelista Lucas nos dejó escrito la recopilación de los hechos ocurridos y explicados por los testigos oculares, esto es su evangelio (Lucas 1,1-4) y los Hechos de los Apóstoles (Hch 1,1-2). Nuestra tarea es recoger el testigo y la fe de nuestros antepasados para que su memoria no quede en el olvido y, ni mucho menos, tergiversado.

Animo a todo el mundo a hacer uso de estas instituciones que están al servicio de la Iglesia y de la sociedad. Podéis consultar las webs: www.ahat.cat o www.bspt.cat. También puede seguirnos por Instagram, Facebook y Twitter: @ahatgn y @ biblio.seminari

Entrevista publicada en el Full Dominical del 17 de octubre de 2021 (n. 3736)

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