Nacida en Reus, Meritxell Ruiz es madre de familia y docente. Vinculada a la parroquia de Sant Bernat Calvó, donde fue catequista y responsable del grupo de jóvenes, fue voluntaria durante unos años en la Fundació Pont i Gol de esta misma ciudad. Años más tarde, fue diputada en el Parlament de Catalunya y consejera de Enseñanza.

Conversamos con ella después de que haya sido nombrada, este pasado mes de julio, secretaria general de la Fundación Escola Cristiana.

—Con su nombramiento como secretaria general de la Fundación Escola Cristiana de Catalunya toma el relevo del P. Enric Puig después de 16 años como máximo responsable de la FECC. ¿Qué retos tiene sobre la mesa la escuela cristiana?

Estamos en momentos de cambio en todas partes; también en las escuelas cristianas. Hemos puesto en marcha un proceso participativo con los centros para definir una nueva estrategia basada en tres grandes objetivos.

El primero, liderar la calidad pedagógica. Somos y hemos sido referentes educativos del país y queremos seguir a la vanguardia educativa en el siglo XXI. Desde las escuelas más pequeñas a las más grandes, creando redes y comunidades, daremos respuesta a los retos educativos futuros.

Trabajar nuestra identidad es uno de los otros rasgos que debe identificarnos: una propuesta de acompañamiento de la persona desde una vertiente cristiana abierta a la diversidad. En las escuelas de la Fundació vivimos la educación partiendo de la dignidad de la persona y del compromiso con la sociedad. Debemos comunicar abiertamente qué tipo de persona queremos ayudar a crecer y hacerlo de forma integral.

Finalmente, debemos tener más presencia y trabajar juntos para que se reconozca la gran labor social y educativa que estamos haciendo. Nuestro objetivo es que las administraciones garanticen la gratuidad de la educación para las familias y ofrecer diversidad de proyectos para que cada alumno y su familia puedan encontrar su escuela.

—¿Cuál es la misión de la Fundación y en cuántas escuelas cobija?

La Fundación se creó hace unos treinta años con la misión de apoyar y cobijo en las escuelas cristianas y convertirse en referente en la promoción de la innovación en la docencia, la gestión y la organización de los centros educativos.

Actualmente forman parte unas 400 escuelas y más de 252.000 alumnos y sus familias, lo que representa un 70% del sector concertado y un 20% de todo el sistema educativo catalán.

—Siempre ha existido cierta «tensión» cuando se habla de centros públicos y concertados. ¿Por qué cree que se da esta situación? ¿Es factible su coexistencia?

Déjeme que le hable de salud: me rompo un hueso y deben operarme. Voy a Juan XXIII oa Santa Tecla, dos grandes hospitales, y en dos días todo listo. Pero, ¿qué me diría si al salir del hospital de Santa Tecla, centro concertado, le dijeran: «Tiene que pagar un 35% de la operación»? Seguramente me respondería que es un derecho reconocido y que es muy injusto que deba pagar. Pues en educación esto ocurre. Las administraciones no cubren el coste total del alumnado y las familias deben pagar el resto a la escuela concertada.

Educación y Salud deberían tener el mismo tratamiento: ser servicios gratuitos para todos, tanto en las escuelas públicas como en las concertadas. Estamos lejos de ese objetivo, pero es muy necesario llegar. Porque, si no, esta política genera muchas diferencias. ¿Cuántas familias querrían acceder a un centro, pero están limitadas porque no es gratuito? Es un tema de recursos y hay que destinarle más.

Por otra parte, existen ciertos posicionamientos políticos que niegan que la iniciativa social pueda aportar valor público y piden cerrar las escuelas concertadas. Esta opción, aparte de ser económicamente inviable, significaría un empobrecimiento de la sociedad. Cataluña siempre se ha caracterizado por la implicación de las personas en el bien común. Esto representan a nuestras escuelas cristianas, muchas de ellas fundadas para dar educación a colectivos marginales. En nuestros centros tenemos alumnado muy diverso, de muchas procedencias y orígenes sociales ya todos ofrecemos una educación de calidad.

-En alguna ocasión ha afirmado que sobre el hecho religioso en la escuela hay mucha ideología y poca pedagogía…

Sí, sobre lo religioso y sobre educación, en los discursos públicos hay mucha ideología y poca pedagogía. La persona no puede entenderse sin su dimensión interior. Nuestro país tampoco puede comprenderse sin el hecho religioso cristiano. Querer sacar esto de las escuelas es no darse cuenta de que el alumnado necesita algo más que formación: necesita plantearse sobre el sentido de la vida, abrirse a lo trascendente, necesita vivir el valor del compromiso con el otro. Querer eliminarlo significa no entender que el hecho religioso forma parte de la constitución cultural de la persona. El 70% del patrimonio cultural de Cataluña es de iniciativa religiosa (cristiana). Empezando por los primeros textos en lengua catalana. ¿Podemos llegar a conocer nuestras raíces culturales dándonos la espalda al hecho religioso?

Ya el antropólogo Lluís Duch hacía referencia a la pedagogía como un «empalabrar el mundo». No hay lenguaje ni educación que sea aséptico o acultural y, por tanto, hacer caso omiso a lo religioso es empobrecer y privar al alumnado de herramientas para comprenderse y para dialogar en una sociedad multicultural.

—¿Qué recuerdos guarda de la parroquia de Sant Bernat Calvó de Reus y del tejido asociativo y cultural de la ciudad de Reus?

Recuerdos de la parroquia y de las entidades sociales de Reus donde me hice mayor, tengo muchos. Pero sobre todo les debo que, a través de ellas, es donde realmente una descubre y vive el compromiso social. No existe compromiso político sin compromiso social. Siento un agradecimiento muy grande por tanta gente voluntaria que hace catequesis o enseña a bailar danzas catalanas.

De la parroquia de Sant Bernat, quisiera destacar su acogida y apertura: mosén Ignasi Olivé siempre apostó por los jóvenes, nos acompañó y animó. También tuvimos la suerte de tener una comunidad que creyó en nosotros, nos acogió y nos ayudó a crecer nuestra fe y afianzar nuestro compromiso en un barrio con muchas necesidades.

Entrevista publicada en la Hoja dominical del 2 de enero de 2022 (n. 3747)

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