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Hacer una mirada atrás después de dos años de pandemia es necesario. Una mirada global que nos permita hacer un balance en todos los aspectos: ¿qué se ha hecho? ¿Cómo se ha hecho? ¿Quién lo ha hecho? Recientemente, la Conferencia Episcopal Española ha presentado la Memoria anual de actividades de 2020, el año de la pandemia. Se trata de un extenso documento donde se recogen todos los datos de las setenta diócesis con sede en el Estado español y que ha recibido una valoración positiva por parte de la auditoría internacional PwC, que ha realizado el Informe de Aseguramiento Razonable.

¿Qué hizo, pues, la Iglesia durante la pandemia? Si nos fijamos exclusivamente en esas actividades asistenciales promovidas para combatir los efectos de la Covid-19, nos encontramos con un total de 680 actuaciones, de las cuales más de la mitad se corresponden al ámbito asistencial. Ayudas económicas para las familias, programas especiales para atender enfermos o inmigrantes, cesión de espacios eclesiales, pero también adaptación de las catequesis y creación de servicios telefónicos de acompañamiento, retransmisiones online de las celebraciones y seguimiento formativo online son algunas de las actividades que se realizaron en este sentido.

Todo esto solo es la actividad que se añadió a la tarea habitual de la Iglesia en todos los ámbitos. Pese a la pandemia, se siguió ofreciendo el servicio educativo a más de un millón y medio de alumnos en centros católicos; cuatro millones de personas se beneficiaron de los centros sociales y asistenciales de la Iglesia; casi tres millones de personas recibieron la ayuda que ofrece Cáritas, que invirtió cerca de cuatrocientos millones de euros. También Manos Unidas, con casi treinta millones de euros invertidos, consiguió atender a más de dos millones trescientas mil personas.

Y, evidentemente, la actividad celebrativa de la Iglesia no se paró. Pese a la pandemia, se celebraron más de nueve millones y medio de misas, se bautizaron más de cien mil personas y ciento sesenta mil más recibieron la primera comunión. Además, casi ochenta mil personas recibieron el sacramento de la confirmación y se celebraron cerca de trece mil enlaces matrimoniales.

Para poder desarrollar toda esta gran tarea es imprescindible la colaboración de todos. Y una buena manera de poder colaborar y contribuir con el financiamiento de las actividades que desarrolla la Iglesia es marcando la casilla de la Iglesia en la declaración de la renta. Se trata de un gesto muy sencillo, que no supone ningún coste para el contribuyente, sino que le permite escoger libremente donde irán destinados el 0,7% de los impuestos que pagamos. Además, es compatible con la casilla de los fines sociales, por lo que podemos duplicar nuestra solidaridad.

En la declaración de la renta del año 2020, teniendo en cuenta las declaraciones conjuntas, un total de 8,5 ciudadanos marcaron la X a favor de la Iglesia, cuarenta mil personas más que en el año anterior, que supuso unos ingresos de cerca de tres cientos millones de euros, es decir, el 235 de los recursos que utiliza la Iglesia.

Vuestra ayuda y colaboración es más necesaria que nunca. Las emergencias que vive nuestra sociedad, los refugiados que huyen de países en guerra, las personas que se queden sin trabajo y sin hogar, las casas de acogida y tantas otras realidades donde la Iglesia se hace presente y lleva el mensaje de servicio, entrega y amor requieren el esfuerzo de muchas personas. Marcando esta casilla hacéis posible la misión de la Iglesia en nuestra casa.

Artículo publicado en el Full dominical del 12 de juniode 2022 (n. 3770′)

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