Este 12 de mayo se celebra de forma conjunta la Jornada Mundial de Oración para la Vocaciones y la Jornada de Vocaciones Nativas, organizadas por la Conferencia Episcopal Española (CEE), la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), la Conferencia Española de Institutos Seculares (CEDIS) y Obras Misionales Pontificias (OMP), este año con el lema «Di Sí al sueño de Dios».

Concretamente la Jornada de Vocaciones está impulsada por la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol que tiene como objetivo la oración y la cooperación económica para con las personas que son llamadas a la vocación sacerdotal o religiosa en Territorio de Misión. Es pues, una ayuda a estas vocaciones que con frecuencia encuentran serias dificultades para avanzar en su formación, por problemas económicos.

Haciendo un poco de historia, la Jornada de Vocaciones Nativas tiene su origen allá por el año 1889 cuando Estefanía y Juana Bigard, madre e hija, leyeron una carta del obispo francés de Nagasaki, en la cual explicaba que los cristianos japoneses, por temor a la persecución, sentían miedo de acercarse a los misioneros extranjeros, cosa que se solventaría si los sacerdotes fuesen naturales del mismo país. Las dos laicas francesas iniciaron una gran actividad para implicar a la Iglesia en el sostenimiento de las vocaciones en los territorios de misión. El Papa Pio XI hizo suya y de toda la Iglesia esta iniciativa privada, y en 1922 le dio el carácter de «pontificia».

Las vocaciones nativas surgen como fruto y toman el relevo de la labor misionera en sus territorios, contando precisamente con el apoyo de la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol, la cual sostiene anualmente 76.917 seminaristas (uno de cada tres seminaristas del mundo) y 5.649 novicios y novicias en su primer año canónico.

Afortunadamente el número de vocaciones que nacen en las misiones se ha multiplicado. Por poner un ejemplo, el número de sacerdotes nativos ha pasado de 46.932 a 88.138 en los últimos 30 años. Prácticamente se han duplicado

África y Asia experimentan una alta intensidad de vocaciones sacerdotales. Los presbíteros nativos atienden el doble de personas que la mediana universal. En las misiones, 38.126 habitantes por sacerdote, más del doble que la mediana universal (17.439,76 habitantes por sacerdote).

Gracias a la generosidad de los fieles de todo el mundo, en 2018 el Fondo Universal de Solidaridad de San Pedro Apóstol envió 21.512.405 euros a territorios de misión para el sostenimiento de seminarios y noviciados, mantenimiento, financiación de estudios y apoyo a los formadores. España aportó en este período el 9,68% del Fondo Universal de Solidaridad. Fueron en total 1.907.162,34 euros que beneficiaron a 5.450 vocaciones de las misiones y a 225 formadores.

Desde la Delegación Diocesana de Misiones de Tarragona se hace referencia a una de las resoluciones del Concilio Provincial Tarraconense, en la que se pide a cada Iglesia diocesana potenciar su participación en la acción evangelizadora universal. Para ello Misiones de Tarragona da cuenta de las Becas Misioneras, en total 17 en la archidiócesis, que se mantienen abiertas para recoger los donativos y aportaciones de entidades, empresas y fieles diocesanos.

 

Joan Boronat
Artículo publicado en la página de religión del Diari de Tarragona el 11 de mayo de 2019

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