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Mn. Joan Roig (Felanitx, Mallorca, 1940) es rector de varias parroquias del Priorat. De joven la poesía le apasionaba y a los trece años ya escribía versos y participaba en certámenes. Cuando «conoció» los gozos se vertió de lleno. Recientemente ha publicado la obra «Los Gozos del Monasterio de Poblet y su área de influencia», un «deber» que tenía pendiente.

-En la archidiócesis usted es todo un referente en este ámbito. De dónde le proviene este saber o afición?

La afección a los gozos la tengo desde que los «conocí»: A los doce años fui a una excursión al santuario de Nuestra Señora de la Victoria de Alcudia en Mallorca, y allí me di cuenta de su existencia, y empecé a leerlos. Pero el empuje fue cuando pasé a vivir a la Espluga de Francolí: un día los superiores me enviaron con otro compañero a llevar unos papeles a la imprenta Requesens de Montblanc y estaban imprimiendo unos Gozos a la Virgen de la Salud de Forès. Me llamó mucho la atención. Entré en este mundo y empecé a escribir alguno, hasta que al pasar a estudiar teología en Barcelona hice amistad con el editor Torrell de Reus, con el xilógrafo Antoni Gelabert y con una serie de poetas y continué escribiendo.

Los primeros los escribí en 1963 dedicados a la Virgen dels Fadrins de Felanitx (Mallorca), y los últimos que he hecho cantan la Virgen de Vladimir, una hermosa icono ruso, y se imprimieron a principios de junio de este año.

-¿Como definiría qué son los gozos?

Los gozos son una composición poética de carácter teológico y popular, originariamente dedicados a la Virgen. Ya en los primeros tiempos siempre glosaban las siete grandes alegrías marianas: la Anunciación, el Nacimiento de Cristo, la Adoración de los Reyes, la Resurrección, el Ascensión, Pentecostés y la muerte de la Virgen; y a veces se añadían otros temas como leyendas y tradiciones. Y ya desde los orígenes se dedicaron a Jesucristo, a su vida y a la vida de los santos.

Es un elemento muy catalán, prácticamente sólo permanecen en los Países Catalanes y zonas de influencia como Cerdeña. Para nosotros tiene mucha importancia y su pervivencia es muy valorada puesto que es un canto propio!

-Sabe cuántos gozos ha compuesto? Destacaría alguno?

Calculo haber escrito unos 160, y he arreglado, actualizado y corregido y renovado con nuevas estrofas un centenar. Los que más me interesan son los marianos que siguen el patrón antiguo de glosar los siete gozos, o grandes alegrías de la Virgen. Con esta temática creo que he escrito 16. También me gustan dos dedicados a San Jordi.

-¿Cuáles son los requisitos con los que debe contar unos buenos gozos?

Unos buenos gozos deben tener un acento rítmico constante en cada verso, es decir, que esté siempre en la misma sílaba, lo que facilita mucho el trabajo del músico.

Literariamente siguen la composición provenzal de «danza» que tanto habían utilizado nuestros trovadores, y consta de una «entrada» de cuatro o cinco versos de los cuales los dos últimos que se llaman «estribillos» se repiten después de cada copla, después vienen las parejas en número no inferior a siete, y termina con una «vuelta», que a veces es la misma entrada.

Unos buenos gozos son integrados por estos tres elementos esenciales: la parte literaria, la única que yo abarco y trabajo; la parte musical, que es importantísima porque es el traje del texto y su gracia incita al canto; y finalmente la parte ornamental, que antiguamente era xilográfica.

-¿Qué papel tienen hoy en día en nuestra sociedad actual, en la que cada vez tiene más prioridad la instantaneidad de la comunicación?

Tienen un papel muy importante. Por mucho que vivamos en esta sociedad tan especial, para mucha gente, jóvenes y viejos, siguen siendo un vehículo agradable y autóctono de espiritualidad que no ha retrocedido porque lo sentimos nuestro, no es un canto más, es el canto del pueblo, la verdadera oración que sale del corazón de nuestro pueblo. Asimismo es un vehículo ancestral de nuestra cultura religiosa. Hay percibimos la presencia de quienes nos han precedido, de los que hemos querido.

Pienso que el canto de los gozos no va a la baja, es un canto popular y propio del pueblo, y, si son dignos, es bien valorado. Hoy en día no sólo se cantan una vez al año sino que también se entonan terminada la misa dominical o la misa diaria. El hecho de que se van publicando y hay entidades que se dedican a promocionarlos y editar como nuestros Gogistes Tarragonins, els Amics dels Goigs y otros, como Ganzell con este libro sobre los Gozos de Poblet, demuestra que no van a la baja.

Entrevista publicada al Full Dominical de 28 de juliol de 2018 (n. 3.620)

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