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Las retransmisiones de las celebraciones de la eucaristía tienen ya una larga historia, y en Cataluña desde hace más de 35 años, la misa ha sido retransmitida cada domingo por Televisión Española en Catalunya.

Antes de la pandemia del Covidien-19 la retransmisión de la misa por televisión iba dirigida principalmente a las personas mayores, enfermas o impedidas que no podían ir a la iglesia, siendo esta la única manera de poder participar de la celebración.

Las restricciones de desplazamientos y las medidas de confinamiento han hecho que las misas que se retransmitían cada domingo no se dirijan sólo a los ancianos o enfermos, sino a toda la feligresía.

Es significativa la audiencia de las misas por televisión, y sobre todo en estas últimas semanas. Algunos datos: la misa del 22 de marzo de 2020, en pleno confinamiento, fue seguida por 72.000 espectadores, que representa un 6,7% de las personas que en ese momento estaban viendo la televisión en Catalunya. A esta cifra habría que sumarle el número de personas que seguían la misa del Monasterio de Montserrat, o las de tantas parroquias que dada la situación han empezado a emitir la propia celebración por diversos medios.

Últimamente se ha utilizado el término virtual para nombrar estas misas. La misa, pero es bien real, en un lugar y tiempo concreto, celebrada en ese preciso momento en que la persona la está viendo (en directo, en el argot televisivo). No es una celebración gravada ni un producto audiovisual. Y esto hace que el fiel se sienta participante en ese mismo momento de la celebración.

Hasta el inicio de la pandemia, la misa de TVE en Catalunya se celebraba en el Monasterio de Sant Domènec de las religiosas Dominicas de Sant Cugat del Vallès, muy cerca de los estudios de TVE. Esta proximidad facilitaba el trabajo al equipo técnico, que debía desplazarse cada domingo por la mañana. A partir del estado de alarma, y por indicación de la dirección de la cadena pública, se ha vuelto a los estudios de TVE Sant Cugat, donde ya se había celebrado esta misa años atrás.

Para muchas personas, y especialmente en este tiempo de pandemia y confinamiento, la misa televisada ha sido un momento privilegiado de oración, de escucha de la palabra de Dios, de meditación. Precisamente por el hecho de no poder comulgar sacramentalmente, esto también ha supuesto un verdadero deseo de poder recibir la Comunión. Seguro que el Señor hará que tengamos más sed de Dios, de su Palabra y de recibir su Cuerpo y su Sangre.

Carles Cahuana,
sacerdote  del Obispado de Terrassa
Celebrante de la Misa Dominical de TVE Catalunya

Artículo publicado en la Revista El Bon Pastor (Mayo de 2020)

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