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Autor: Jacopo Zucchi

En estas semanas de Pascua la Iglesia reza y alaba a la Virgen con el canto del Regina Coeli. En pleno confinamiento y de desescalada, estas frases del Regina Coeli toman más fuerza recordando los hechos ocurridos en el pontificado de Gregorio Magno (590-604).

Durante su pontificado, el papa Gregorio vivía una segunda epidemia en 593 en la ciudad de Roma. Es así que se convocó el domingo de Pascua una procesión penitencial pidiendo el fin de la peste. Salieron siete procesiones divididas por categorías: obispos, sacerdotes, monjes, monjas, familias, viudas y huérfanos…, desde diferentes iglesias de diferentes puntos de Roma cantando y orando al Señor. Todas confluyeron en la basílica de Santa María la Maggiore donde el papa cogió el icono de la Virgen Salus Populi Romani y de allí, todos juntos en procesión, hasta la Basílica de San Pedro. Llegados al Vaticano, a la altura del Mausoleo del Emperador Adriano, actualmente llamado Castillo de Sant’Angelo, sucedió una hecho extraordinario.

La tradición nos recuerda que allí mismo, donde actualmente podemos ver el ángel, se apareció sobre una nube dorada el Arcángel San Miguel y ante la oración penitente y la súplica del pueblo fiel allí reunido, con gran estupor, San Miguel enfundó la espada y la peste desapareció. Acto seguido, una corte celestial de ángeles entonó un hermoso canto a la Virgen, el Regina Coeli. Los estudiosos dicen que la última estrofa fue insertada por el papa Gregorio; otros que al finalizar el canto de los ángeles la multitud respondió «Ora pro nobis Deum. Amen». Desde aquel momento la Iglesia en el tiempo de Pascua ora con fe y devoción los dulces versos «Reina del cielo, alégrate, aleluya. Ha resucitado según su palabra, aleluya. Gózate y alégrate, Virgen María, aleluya». Los frailes franciscanos en el siglo XIII la rezaban después de Completas y la popularizaron entre el pueblo. En 1568, esta oración se introdujo en el breviario romano -en la Liturgia de las Horas- para el tiempo Pascual tras las Laudes, Vísperas y Completas. El 20 de abril de 1742 el Papa Benedicto XIV decretó, para ganar la indulgencia plenaria para el perdón de los pecados de vivos y el alma de los difuntos, recitar o cantar, de pie o de rodillas, la oración del Regina Coeli durante el tiempo pascual a la hora del Angelus Domini.

La jornada de oración que el Papa Francisco convocó el 27 de marzo de 2020 en la plaza de San Pedro quedará marcada no sólo en los libros y las videotecas, sino en el corazón de cada uno de nosotros. Un hecho más de la universalidad de la Iglesia. Que el Cristo Resucitado y la Virgen nos protejan y nos acompañen.

Enric Mateu i Usach, pbro.

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