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(SIJ) El papa Francisco, en el capítulo cuarto de la Christus vivit se dirige a los jóvenes anunciándoles lo más importante, las tres grandes verdades que todos necesitamos escuchar siempre (n.111). Decimos que los jóvenes se han distanciado de la Iglesia, pero la verdad es que, la gran mayoría de los jóvenes de hoy, ni siquiera han tenido un primer acercamiento previo. Por ello, hoy tiene tanta importancia el primer anuncio, en el que encontramos contenidas estas tres grandes verdades que nos describe el Francisco:

1) «Dios te ama». No dudes nunca, más allá de lo que te pase en la vida. En cualquier circunstancia, eres infinitamente amado (n. 112).

2) Que Cristo, por amor, se entregó hasta el final para salvarte. Déjate salvar, para que quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento (n. 119).

3) ¡Cristo vive! Hay volverlo a recordar a menudo, porque corremos el riesgo de tomar Jesucristo sólo como un buen ejemplo del pasado. Si Él vive, entonces sí podrá estar presente en tu vida, en cada momento, para llenarlo de luz (n. 124-125).

Transmitir este primer anuncio es el gran objetivo hoy de la pastoral juvenil, que no se trata tanto de métodos, como de miradas. Una mirada hacia los jóvenes de acogida y de acceptación, de estimación sincera. Ya los mismos textos de los Evangelios que relacionan expresamente a Jesús con jóvenes, resaltan sobre todo el abrazo y la mirada: Jesús miró el joven rico, y «le amó» (Mc 10,21).

De alguna manera, es lo que hay detrás de cada «me gusta» y de cada «like» de las redes sociales. Son jóvenes que necesitan que alguien les diga «me importas», «me gustas».

Es este el núcleo de la pastoral juvenil. De hecho, la pastoral es hacer que el otro se sienta querido por Dios. Su finalidad principal es el encuentro con Jesucristo, por lo que puede suponer en sus vidas. En el contexto de hoy no nos es fácil que los jóvenes den el salto a la fe, pero no podemos renunciar al anuncio explícito de Jesucristo, ya que el tesoro que llevamos y queremos compartir con ellos no es otro sino Él.

Querer que el joven llegue a descubrir que Jesús realmente vivo y nos llena de vida. Que es necesario para ellos y por nuestro mundo, que querrían que fuera mejor. Los jóvenes, más que oír palabras o discursos, necesitan tener cerca su personas que sean para ellos testigos creíbles, que los ayuden a descubrir una nueva manera de ser y de relacionarse, a profundizar en su propia vida y en la realidad que los rodea.

Por ello, también es necesario que vivan la dimensión comunitaria eclesial, en una sociedad tan individualista como la nuestra. Además, sin la experiencia y la vivencia de la fe dentro de una comunidad de referencia, en la que sienten que pertenecen, que son reconocidos, no puede haber un verdadero proceso evangelizador. También, a través de ella, podrá ir calando en ellos lo que es la salvación: amar, dar, compartir, es lo que nos hace sentirnos vivos de verdad. Lo que llamamos, ser felices.

Mn. Gabriel Casanovas Vila
Sots-delegado de Juventud del obispado de Urgell

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