«Cada hombre y mujer es una misión, y esta es la razón por la que se encuentra viviendo en la tierra. Ser atraídos y ser enviados son los dos movimientos que nuestro corazón, sobre todo cuando es joven de edad, siente como fuerzas interiores del amor que prometen un futuro e impulsan hacia adelante nuestra existencia. Nadie mejor que los jóvenes perciben cómo la vida sorprende y atrae. Vivir con alegría la propia responsabilidad ante el mundo es un gran desafío».

Así se expresa el papa Francisco en su mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones 2018, del domingo 21, en el que hace también referencia al Sínodo que se está celebrando en Roma «que ofrece la oportunidad de comprender mejor, a la luz de la fe, lo que el Señor Jesús os quiere decir a los jóvenes y a través de vosotros, a las comunidades cristianas (…) nueva oportunidad para haceros discípulos misioneros».

Y con motivo del DOMUND del 21 de octubre, un año más los misioneros reclaman la atención de la Iglesia para que puedan llevar a cabo su labor centralizada en el lema de este año: «Cambia el Mundo». En realidad, es la jornada de la gran solidaridad cristiana con las iglesias jóvenes para que lleguen a descubrir el evangelio.

A partir de ahí empieza la labor en los Territorios de Misión, circunscripciones eclesiásticas que carecen de recursos humanos y económicos para poder subsistir por sí mismas, razón por la cual dependen de la Congregación para la Evangelización de los pueblos, a través de las Obras Misionales Pontificias. Casi la mitad de la población mundial (45,70%) vive en los Territorios de Misión en los cuales la Iglesia desarrolla una amplia labor social y educativa.

Misioneros bajo mínimos

España es el país que más misioneros aporta al mundo, con 12.000, de los cuales 38 pertenecen a la Archidiócesis de Tarragona: 1 obispo, 15 religiosos, un sacerdote diocesano, 19 religiosas y 2 laicas.

La delegación diocesana de Misiones de Tarragona invita a colaborar en esta jornada del DOMUND para el sostenimiento material de la labor evangelizadora y humanitaria. De alguna manera puede decirse que «los misioneros están bajo mínimos», aseguran desde la delegación, para añadir que la realidad es que «las aportaciones de la archidiócesis tarraconense en la jornada del DOMUND han descendido en los últimos años». Según los datos facilitados por la propia delegación diocesana de Misiones, en el año 2010 la colecta de la jornada fue de 117.121,73 euros, mientras que el año pasado la recaudación no llegó a alcanzar los 94.000 euros.

A pesar de estos momentos de incertidumbres, se requiere un esfuerzo para contribuir en esta importante labor de evangelización que llevan a cabo los misioneros, con dedicación y entrega absoluta. Precisamente con la crisis financiera mundial, se hacen más urgentes las llamadas a la solidaridad en favor de las iglesias jóvenes, que dan testimonio de las nacientes comunidades cristianas.

La jornada del DOMUND lanza, pues, un llamamiento a la solidaridad para poder atender a las necesidades evangélicas y materiales de aquellos Territorios de Misión, que precisan de unas mínimas aportaciones económicas para garantizar su subsistencia.

Nos quedamos con una reflexión del misionero tarraconense, Lluís Solé Fa, obispo de Trujillo (Honduras): «Tal como Jesús, ni el misionero ni la comunidad de fe pueden resolver todos los problemas del mundo. Jesús no curó todos los enfermos ni convirtió a todos los pecadores, pero nos mostró el camino de cómo ser signos del Reino».

Joan Boronat
Artículo publicado en la página de Religión del Diari de Tarragona (13 de octubre de 2018)

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