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Este domingo, día 10 de noviembre, la Iglesia diocesana celebra la Jornada de la Iglesia diocesana, un día en que se da a conocer el estado de gastos e ingresos de la archidiócesis y, al mismo tiempo, se pone de relieve la importancia de colaborar en su sostenimiento pastoral y económico. Daniel Sobradillo es el ecónomo del Arzobispado de Tarragona.

¿Con esta Jornada qué mensaje quiere hacer llegar la Iglesia a la sociedad?

Que a pesar de las dificultades económicas actuales la Iglesia de Tarragona sigue adelante, con paso firme, en sus convicciones apoyando a los más necesitados a través de las acciones de Cáritas Diocesana, las Cáritas parroquiales y las diferentes fundaciones que atienden a los más desvalidos; también por medio de las múltiples intervenciones en el patrimonio histórico y cultural de tantos pueblos y ciudades; a través de la importantísima acción pastoral que realizan sacerdotes, religiosos y religiosas, diáconos, laicos y laicas que están al servicio de nuestra archidiócesis, y también a través de la gran tarea que se está realizando a nivel educativo a través de las escuelas. Para llevar a cabo toda la cantidad de proyectos se necesitan recursos humanos, materiales y económicos. La respuesta de todos es clave y muy necesaria en el desarrollo de nuestro presupuesto y nuestra acción.

¿Qué cifras destacaría de la actividad económica?

El balance de la archidiócesis —que suma todas las cuentas de explotación del obispado, las parroquias, delegaciones e instituciones y que este año ha incorporado toda la actividad educativa— asciende a 19.631.457 euros. Se trata de una actividad económica consolidada de la Iglesia de Tarragona que, a partir de este ejercicio, se auditará anualmente respondiendo así a nuestra voluntad de cumplir con el objetivo de transparencia.

La mayoría de los ingresos provienen de las aportaciones voluntarias de los fieles ascendiendo a un total de 4.049.936,04 euros, ingresos que se mantienen en cifras similares a años anteriores.

Otra cifra es la que proviene del Fondo Común Interdiocesano —a través de la casilla de la Declaración de la Renta— que ha sido de 2.312.090,44 euros en la diócesis. Buena parte de los ingresos —un total de 7.537.031, 03 euros—van dirigidos a la conservación de edificios y gastos de funcionamiento, seguidos de la retribución del personal laico —donde se cuenta también la actividad educativa—, las acciones pastorales y asistenciales y la retribución del clero.

A nivel de todas las diócesis de Cataluña las aportaciones voluntarias de los fieles y la recaudación procedente de la asignación tributaria supone el 60% de los ingresos. También la conservación de edificios y la acción pastoral y asistencial son las partidas a las que se destinan más recursos, un 40,36% y un 23,27 %, respectivamente.

¿Y de la tarea asistencial y pastoral que lleva a cabo la Iglesia diocesana?

Durante el año 2018 en la archidiócesis se atendieron a 74.760 personas (ancianos, enfermos crónicos, personas con discapacidad y drogodependientes y personas en riesgo de exclusión social, entre otros) en los 148 centros sociales y asistenciales. Sin olvidar toda la labor que hace Cáritas gracias a sus 1.170 voluntarios o la dedicación de los 130 sacerdotes, los 346 religiosos y religiosas, los 858 catequistas, los maestros y educadores de los 28 centros educativos católicos… y una larga lista de personas que con su testimonio cristiano contribuyen a mejorar nuestra sociedad.

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