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Médico adjunto del servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital de Sant Pau i Santa Tecla de Tarragona, el Dr. Sanchis es el responsable de la pastoral de la Salud de la Xarxa Sanitària i Social de Santa Tecla de Tarragona y cofundador de Cristians de la Xarxa, conjuntamente con Mn. Joan Aragonés y Ramon Fraxedas.

Con una dilatada trayectoria y experiencia en este ámbito el pasado mes de mayo el arzobispo Joan lo nombró delegado diocesano para la pastoral de la salud y las personas con necesidades especiales. Hablamos con él sobre los nuevos proyectos de esta Delegación.

¿Como afronta ahora esta nueva responsabilidad?

En 2011 un grupo de profesionales de la Xarxa Sanitària i Social de Santa Tecla de Tarragona oímos la llamada espiritual para seguir las huellas de Jesús misericordioso y poner en práctica su mensaje de amor dentro de nuestros puestos de trabajo. Así nació Cristians de la Xarxa, sin complejos, con vocación de ser ejemplo y testimonio de este hecho a través de nuestra labor evangelizadora en el ámbito laboral de la salud. Desde entonces, y como responsable de lo que más adelante sería la pastoral de la Salud de nuestro hospital, he participado con gozo en prácticamente todos los actos y jornadas organizadas por la Delegación diocesana de la pastoral de la salud.

Gracias al loable talante de mis predecesores en el cargo, la Sra. Merced Guasch y Mn. Lluís Simón, he podido aprender aspectos tan importantes como pueden ser la dinámica de los agentes de pastoral de la salud parroquiales, el acompañamiento de los enfermos o el duelo, entre otros. Ellos han sido mi referente en este sentido y deseo no desfallecer y continuar esta tarea misericordiosa con ayuda del Espíritu Santo.

¿Cuáles son las prioridades en esta nueva etapa de la Delegación?

El primer objetivo de la pastoral de la salud y siguiendo en esta línea sería pues el de lograr la creación de los Servicios o Unidades de atención religiosa-espiritual dentro del organigrama asistencial de nuestros hospitales, actuando de forma coordinada con protocolos y programas conjuntos. De alguna manera podemos decir que se trataría de unificar estrategias paralelas a nivel de todos nuestros centros hospitalarios y así poder hacer más efectiva nuestra labor pastoral. Creemos que estos servicios deberían estar formados por un equipo multidisciplinar de profesionales (sacerdote, médico, enfermera, asistente social y psicólogo). Con esta fórmula se podría dar un excelente servicio psico-espiritual que aliviaría, sin lugar a dudas, el sufrimiento de muchos de nuestros usuarios. A finales de noviembre ya empezamos a hacer las primeras gestiones con los diferentes equipos directivos hospitalarios.

Un segundo objetivo de nuestra pastoral que se acaba de poner en marcha es el de lograr la creación del mayor número posible de grupos de pastoral de la salud dentro de los equipos parroquiales de la archidiócesis. Actualmente son muy pocas las parroquias que disfrutan de este servicio formalmente constituido. Con el lema Demos luz a la soledad miembros de la Delegación Diocesana de pastoral de la salud contactarán con los equipos parroquiales que lo deseen para realizar coloquios audiovisuales de carácter informativo, jornadas pastorales y cursos de formación al respecto.

Además de la pastoral de la salud, ahora la Delegación incorpora otro ámbito, el de las personas con necesidades especiales…

Yo pienso que, en definitiva, se trata del mismo ámbito: la salud, concebida como don divino. Si nos fijamos en las Sagradas Escrituras, ¿en cuantos pasajes Jesús muestra su misericordia sanadora y de consuelo de enfermos, minusválidos, discapacitados, proscritos, abandonados…? Nuestra misión debe ser la de perpetuar este espíritu de amor y cercanía hacia el sufrimiento que vive el otro, desde la compasión.

Aparte de los que sufren dolor ocasionado por la propia enfermedad orgánica o psíquica, debemos tener cuidado también de los hermanos que padecen carencias físicas o mentales, de los que sufren sociopatías o viven en soledad la propia vejez … y como no de los familiares que también necesitan de nuestro calor. Podríamos decir que estas son las personas con necesidades especiales a las que se aludía en la pregunta. Pero todo configura un ente: la acción salvífica de la misericordia.

Trabajaremos, pues, con este anhelo de hermandad: acompañando, animando, reavivando la fe y la esperanza frente al desánimo propiciado por el sufrimiento. Para alcanzar este objetivo pienso que sería bueno y deseable planificar acciones conjuntas con otros secretariados y delegaciones pastorales de nuestra archidiócesis para alcanzar y potenciar este espíritu de servicio a los demás.

Finalmente, debemos decir que insistiremos en la importancia que tiene la oración como coadyuvante a todas estas acciones pastorales. Por lo tanto, organizaremos encuentros de oración y reflexión tanto en el ámbito parroquial como hospitalario para hacer crecer nuestro espíritu de servicio dirigido a los hermanos que sufren.

 Entrevista publicada en el Full Dominical del 13 de diciembre de 2020 (n.3692)

 

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