977233412 [email protected]

El pasado día 4 de mayo el arzobispo Joan nombraba su nuevo Consejo episcopal en el que las vicarias ya no se estructuran por ámbitos territoriales como hasta ahora sino por tres grandes áreas que aglutinarán toda la misión de la Iglesia: las personas, la pastoral y la caridad.
Mn. Jordi Figueras Jové, nuevo vicario de las personas, explica los ámbitos y la misión que engloba este vicariado

-¿Cuáles ámbitos comprende esta vicaría?

En esta vicaría está la delegación de vocaciones y la del clero y diaconado permanente; la de la vida religiosa, la del apostolado laical y la familia, así como la pastoral con los gitanos y la de los laicos con misión pastoral.

Los delegados, los directores de secretariado y comisionados tienen su función propia y habrá que tener presente las inquietudes y las necesidades, los deseos y las intuiciones de este entramado que incluye todos los fieles de la archidiócesis. También en un sentido evangelizador porque al estar la delegación por los laicos y la familia deberá estar abierto y ser intuitivo para hacer llegar la buena nueva del evangelio a los más alejados.

-¿Cómo se concretará su misión?

La misión como vicario de las personas será coordinar y cuidar de los responsables de las diferentes delegaciones que he mencionado. Por lo tanto será necesario el don de coordinar al tiempo que el de escuchar a todos, que con diferentes funciones y ministerios edifican la Iglesia y al mismo tiempo son testigos de su fe.

En primer lugar, desde la delegación del clero hay que tener cuidado de los sacerdotes, que tantas veces nos podemos encontrar solos o en necesidades concretas. Hay que tener un cuidado especial de los sacerdotes mayores que habiéndose dedicado a diferentes tareas parroquiales y de responsabilidades diocesanas están limitados por la edad u otras carencias. También los sacerdotes que han venido de fuera para ayudarnos en estos momentos de penuria vocacional. Hay que agradecerles a ellos la disponibilidad, dedicación y el esfuerzo de integración en nuestra realidad social eclesial.

En la vertiente de la delegación para los laicos y familias hay que tener presente los seglares en todas sus sensibilidades, que cada vez son más. Habrá que seguir la coordinación para enriquecernos mutuamente; y de una manera especial ayudando a asumir la responsabilidad que puedan tener dentro de la iglesia en el campo de la catequesis, de la caridad y de la evangelización; y sobre todo ayudar a que descubran su misión en la sociedad.

La iglesia, las parroquias y la archidiócesis necesitan laicos comprometidos, ciertamente, pero nuestra sociedad aún necesita más: en el mundo de la política, de la cultura, del trabajo y de las diferentes instituciones y asociaciones.

Por lo tanto hay que acompañar los laicos en su discernimiento vocacional, a la vida familiar y en la vida ministerial.

Entrevista publicada en la Hoja Dominical del 28 de junio de 2020 (n. 3668)

Ús de galetes

Aquest lloc web utilitza galetes perquè tingueu la millor experiència d'usuari. Si continua navegant està donant el seu consentiment per a l'acceptació de les esmentades cookies i l'acceptació de la nostra política de cookies . ACEPTAR

Aviso de cookies